jueves, 31 de julio de 2008

Career opportunities, the ones that never knock

Pasando por la vida
sin pena ni gloria,
tragando toda la mierda
sin dejar al perro las sobras,

dejando todo igual
a como te lo has encontrado,
todo va a ir siempre a mal,
no puedes remediarlo.

Conformarse con vivir:
caramelo del esclavo,
un poco amargo al principio,
pero te vas acostumbrando;

jarabe de palo
si luchas por algo mejor,
aunque no lo creas
la libertad tiene buen sabor.

Las telarañas crecen
entre tu culo y el sofá,
tus geranios ya están marchitos
igual que tu voluntad.

Tu trozo del pastel
cada vez es más pequeño,
si llegas tarde a la fiesta
se lo van a comer ellos,

la quiniela no te va a tocar
pese a tus oraciones
y gente más fea que tu
se sacó las oposiciones.

martes, 19 de febrero de 2008

RECAPITULACIONES . . .

Sabado noche; recibo la llamada de mi buen amigo, a la par que gran energumeno, Calamar. Y hablamos de todo un poco, y, repentinamente, recibí el impulso que necesitaba para escribir eso que llevaba rumiando tantísimo tiempo.
Esta es una más de mis mierdas, pero en formato distinto, ya que me puse a escribir dos veces este fin de semana, de las cuales, surgieron dos textos que, aparentemente, hablan de entes completamente distintos, pero que la complementación y la retroalimentación que llevan a cabo entre si es, cuanto menos, tremebunda, al menos para mi.
Estoy seguro que si cuento con los dedos de una mano las personas que entenderan esto al 90%, me sobrarían dos o tres dedos, ya que muy pocas forman parte de mi de esa manera; y, según ese razonamiento, no hará falta casi que ni lo lean, ya que con únicamente mirarme a los ojos, podrán intuir lo que me ocurre más allá de ellos.
Me gustaría aclarar que con esto no busco hacer llegar a nadie esos aspectos de mi vida, ya que no creo que le interesen a demasiada gente, simplemente es algo que hago para mi y para esas personas que en un momento dado busquen un porqué, o caigan por error en este blog y les apetezca sumergirse en mi mierda, aunque no les será facil si no les interesa verdaderamente; a tal efecto, estan escritos bajo el pecado de la ultracorrección (como ya, sabiamente, me dijo un dia un buen amigo mio) y un enrevesado lenguaje, que hacen de estos textos algo no demasiado facil de digerir, para que, ademas de ser esta mi manera de escribir, únicamente llegue a aquel que verdaderamente tenga cierto interés por ellos.


RECAPITULANDO (1º) : Recapitulando . . .

“Un derribo; un pequeño aro de humo que se deshilacha a su paso por una corriente de aire caliente; el desmontaje de la compleja trama de barras que conforman una estructura articulada; un chorro de pintura blanca sobre un lienzo a medio camino de ser acabado… y todo un nuevo lienzo sobre el que dibujar una nueva pintura, que poco tendrá que ver con la que se encuentra bajo ese estrato…”

En mi particular Historia, esta sería mi “Edad Contemporánea”, en la que, como tal, ya casi todas las bases están sentadas (al menos a corto plazo), y en la que los cambios, que se suceden a velocidades inverosímiles, son los que más influyen en mi particular Presente.

Con el término “Edad Contemporánea” estoy haciendo referencia a una etapa de mi vida y, sinceramente espero que esta sea una de las últimas veces que cuento mi vida por etapas, por muy difícil que sea no hacer esa distinción en un periodo de tiempo tan extenso como puede ser toda una vida.

El motivo de esta propuesta que me hice a mi mismo es la completa negación a regir mi vida por un concepto tan burdo como puede ser el Tiempo, ya que, a lo largo del mismo, se ha ido convirtiendo en el motor de nuestro ser, plagando toda nuestra memoria con referencias a tiempos mejores, con falsas esperanzas frustradas basadas en pensarlo como la solución para todo, como si nosotros mismos no fuésemos capaces de atajar esos problemas que nos atormentan. Simplemente me niego a dejar el resto de mi vida en manos de un concepto tan alienado y falso, ya que, en si, el Tiempo no es más que un compuesto de pequeñas partes tan efímeras como puede ser la duración de un segundo; un segundo que muere, y es sucedido por otro, y por otro más, y así hasta el infinito; con lo que ese Tiempo, ese concepto que rige nuestras vidas, es el primero que cambia a cada segundo, ya que ese segundo jamás será igual que el siguiente y, yo por mi parte, me niego en rotundo a ser una más de las putas del burdel de ese “Individuo de Infinitas Caras”.

Y es que contar tu vida por etapas lo único que hace es recordar “aquellos tiempos felices”, ya que, desgraciadamente, a todos nos ocurre que, en nuestra balanza interior, los tiempos tristes tienen más peso que los felices, o, al menos, el efecto que provocará un recuerdo triste, la mayoría de las veces, superará en intensidad, duración, y/o frecuencia, al de aquel otro recuerdo bonito y feliz.

Puede ser algo radical esta práctica, pero la verdad es que es la manera con la que más me apetece atajar mi estado.

Después de esta disertación sobre mi opinión acerca del Tiempo, intentaré compendiar el porqué del fluir de esa pintura blanca sobre mi lienzo; o más bien, plasmaré lo que se estaba despertando en mí mientras veía como mi anterior lienzo quedaba sepultado bajo esa nueva capa blanca a estrenar.

Hay muchos sentimientos que han arraigado en mí, mucho más de lo que ya lo estaban, en el transcurrir del último año. Un año en el que se han sucedido dos de los hechos que más veces han espantado mi sueño; aunque, por otra parte, no tienen ni punto de comparación con los problemas que se dan en muchas otras vidas, y ni entro en el ámbito del mundo entero, pero entiendo que en mí hayan cobrado tal importancia, ya que nunca antes había experimentado algo así.

Hoy solo haré referencia al más reciente de ellos, ya que sobre el anterior ya he escrito y pensado lo suficiente como para que no me queden fuerzas para hacerlo una vez más, al menos justo en este momento, aunque supongo que no podré evitar que influya, en mayor o menor medida, sobre este escrito.

Cuando se ve truncada la mayor ilusión de tu vida, lo que se te pasa por a cabeza, hay veces que siquiera puedes terminar de creer; pero es mucho peor cuando te encuentras ante la perspectiva de intentar afrontarlo, por mucho tiempo que haya permanecido latente en tu interior el simple esbozo de esa devastadora idea.

Cuando por fin aflora, en lo único que puedes pensar es en darle una solución, y, por muy raro que parezca, tu subconsciente te la brinda más rápidamente de lo que esperas, ya que él si ha tenido tiempo para prepararla. Aún así, no puedes imaginar la tormenta que se avecina dentro de tu cabeza.

El primero de los sentimientos que te asaltan es el de Incertidumbre, en tanto en cuanto te encuentras ante un mundo totalmente distinto, y, queramos admitirlo o no, una cierta rutina y ese “saber que va a ocurrir mañana” es lo que nos da la seguridad suficiente como para gobernar nuestra vida sobre un correcto rumbo. Y cuando sales del mundo en el que has posado una gran parte de tu vida, o al menos, la suficiente como para sentir tuyo ese mundo, y, sobre todo, después de haberlo visto derrumbarse capa a capa, te sientes desorientado, no sabes como afrontar esa situación tan desgarradora para ti; te sientes desprotegido al no tener un futuro medio asegurado en la recamara, y eso genera miedo, ese habitual miedo ante lo desconocido, pero esta vez extrapolado a un ámbito que te abruma por completo.

También sientes la Desolación y Desilusión propias de ver como un proyecto en el que has invertido tal parte de tu persona, se hunde sin que puedas hacer nada por evitarlo, o, aun peor, porque llevaba hundiéndose tanto tiempo que ya no quieres hacer nada por intentar salvarlo, ya que todas y cada una de las innumerables veces que lo as intentado, te has llevado una monumental ostia.

Cuando has digerido ese trago, entras en el ojo del huracán, dónde tu estado anímico se convierte en la gráfica de un ecualizador marcado por múltiples sentimientos que se suceden a un ritmo frenético.

Uno de los más relevantes es el de Fracaso, ya que, a tu mayor enemigo, ese que se esconde en lo más profundo de tu interior, y que es tu “alter-ego” más cruel, parece que disfruta con tu sufrimiento. Tu mismo eres el encargado de recordarte día a día tu incapacidad para alcanzar esa meta que llevabas tantísimo tiempo soñando con rebasar.

A él se le une el de Impotencia; impotencia por no poder hacer nada mientras observas como tu vida no deja de dar tumbos de lado a lado, mientras la del resto del mundo sigue hacia delante aparentemente en armonía y sin inmutarse. Inmediatamente se acentúa ese Miedo del que hablaba al principio, acompañado de su inseparable Inseguridad.

Al cabo de un tiempo sumido en esa pesadilla, te cansas de arrastrarte, y es entonces cuando tu subconsciente comienza a liberar dosis de cordura, pequeñas motas de iniciativa que te provoquen una pequeña Evasión, pero al poco tomas conciencia de que eso no es más que un impulso, un instinto que ha tomado la forma de una señal de tu fuerza de voluntad para intentar levantar cabeza; y esa evasión se comienza a transformar en un principio de Ilusión.

Esta es una de las reacciones que más me ha sorprendido, ya que estoy firmemente convencido que es algo que ha surgido a partir de ese principal sentimiento inicial: el Miedo. Y es que ese miedo hacia ese extraño mundo en el que nos encontrábamos, ni mucho menos ha desaparecido ni ha disminuido su intensidad, pero ha generado una especie de Atracción hacia todo lo desconocido que se nos avecina, y, aunque siempre nos encontraremos bajo la sombra de ese miedo, comenzamos a sentirnos extrañamente atraídos hacia el nuevo rumbo que podemos comenzar a darle a nuestra vida. Y cuando se consigue avanzar un poco más, y empiezas a descubrir pequeños rincones de ese nuevo mundo, comienzas a atisbar rastros de pequeñas Ilusiones, que van creciendo conforme las vas asumiendo y van despertando el recuerdo de tener algo hacía lo que mirar, algo que te muestre algunas señales de hacia dónde dirigir tu pasos.

Y es en ese camino en el que me encuentro, que no esta exento de enormes contratiempos, pero tiene mejores vistas, junto con bastantes más ilusiones, que el anterior tramo que recorrí. Y son esas Ilusiones las que empiezan a hacer competencia a la incertidumbre, o, más bien, te ayudan a restarle importancia, y empieza a agradarte el preocuparte únicamente por el paso en el que te encuentras junto con los inmediatamente posteriores y siguientes, y dando su justa importancia a los futuros, pero únicamente la que se merecen, ya que el paso presente es en el se invierte la mayor parte de ella, a la par que también se ve influido, en mayor o menor, medida por los pasos anteriores, ya pasados.

Aun así, siempre seguirás encontrando recuerdos de incertidumbre que ensombrecerán tus pasos momentáneamente, pero también encontrarás, algo más frecuentemente, preciosas tonalidades con las que empezar a dar color a tu nuevo lienzo y que son ilusión suficiente para seguir en su búsqueda, dure lo que dure, ya que ya no se encontrará fragmentada por etapas, ni marcada por ninguna frontera temporal.



RECAPITULANDO (2º): De la soledad . . .


Baldosas; si, baldosas y más baldosas, eso es lo único material que perciben mis sentidos en su más puro estado, en un estado inmaterial, en un estado de soledad; únicamente cuando me encuentro solo, conmigo mismo.

Y es que, desde un tiempo a esta parte, he comprendido la importancia que tiene la soledad para la vida de las personas. Es esto una curiosa paradoja difícilmente palpable, ya que, de entrada, a nadie le agrada la soledad, y es porque nos reporta un estado de incertidumbre y desconcierto, creado a partir del recuerdo de esa misma sensación en el pasado. Pero ese temor a la soledad no es más que el temor a enfrentarnos a nuestra propia persona, a nuestro peor enemigo: nosotros mismos.

Estoy hablando de una soledad oculta, es decir, esa soledad en la que se sumergen todas las personas que se detienen a mirar a su entorno, y ven que están rodeadas de bellísimas personas que siembran su vida de afecto y apoyo; pero que cuando van más allá, y miran dentro de si mismos, descubren cierto rincón de su ser que se encuentra vacío.

Ante este descubrimiento, hay dos respuestas; la primera, la más instintiva, la de autoprotección, es decir, detener esa inmersión en la propia persona, salir de ese rincón repleto de nada y volver a la apacible vida exterior dónde todo es aparentemente armónico; dónde hay muchas personas conocidas; dónde se echa en falta únicamente lo material, ya sean cosas o personas, pero siempre en ese ámbito palpable, y es ahí dónde actúa esa ceguera que hace que no seas capaz de ver lo más importante que falta en tu vida: Tu mismo. La segunda respuesta es que, aunque conozcas el dolor que te va a reportar, meterte de lleno en esa parte de tu interior que sientes que no existe, y colmarla de tu propio conocimiento, es decir, recorrer, a la par que te autodesvelas, todos aquellos aspectos que hacen de esa parte tu ser algo infeliz.

Esto es darle la vuelta a la tortilla, ya que lo que comenzó siendo un temor, ahora se ha convertido en una práctica que me atrevería a definir como “autodestructora”, para llegar a convertirse en necesaria, ya que cuando se domina, descubres que es la mejor manera de afrontar todos esos conflictos interiores que tienen, de una manera u otra, su réplica en el exterior que te rodea, y que te acompañarán, a modo de malos recuerdos, complejos, cabos sueltos, y esa rara sensación de no encontrar tu verdadero sitio, durante el amplio bagaje por tu vida.

Es por esto por lo que, aunque suene lunático, día a día salgo a pasear, o fuerzo ese camino en solitario, muchas veces hacia ningún lugar en concreto, para poder conversar conmigo mismo, y atar esos cabos que, demasiadas veces, desatan el flujo de lágrimas contenidas entre tanta nada, y, cada una de ellas, actúa como signo de puntuación en nuestra particular historia interior.


Un fuerte abrazo a todo aquel que halla llegado hasta este punto. Sed Felices.

martes, 15 de enero de 2008

Un nuevo espécimen en discordia . . .

Muy buenos días a todos, ayer recibí la invitación del culpable de que, aunque solo sea aquí, internet se convierta en algo útil y provechoso para todo aquel que aun le quede algo de conciencia y se atreva a pensar un poco más allá de lo que le dice la caja tonta.
Ante tamaña oferta, únicamente se podía esperar una respuesta, que sería el mayor alarido que se podría vociferar mientras una S y una I se unían en algún lugar de mi garganta.
Y os preguntareis: ¿Quién carajo es este pibe que viene aquí a transformar este camino solitario en dos sendas paralelas en la misma dirección.
Pues veo lógico vuestro interrogante y procedo a solventarlo de la manera mas representativa posible.
Yo creo que se me podría definir como una más de las mentes enfermas que ayudan a componer todo el elenco de la mayor mierda que puede corretear por la red; pero no os dejéis llevar por la connotación peyorativa que conllevan las palabras “mentes enfermas”, ya que, para mi al menos, es una de la cosas de las que mas orgulloso me siento, ya que eso te permite practicar una abertura en ella por la que permitir entrar a otras, como puede ser la del creador de este bloggo.
Ahora hace poco más de un añete que nos conocimos, a través de ese pequeño y mágico músico que puso banda sonora al primer encuentro, aquella noche en la victoria donde, nada más conocernos, ya estabamos jugando a piedra – papel – tijera mientras Peter Griffin se paseaba por nuestras mentes, entumecidas por el Royal Swan en proporción 3n/2 (aunque aquella noche bebiamos Vat 69, que me acuerdo yo :p).
Hasta entonces, únicamente con dos personas había experimentado una conexión mental tan bruta, una de ellas era este músico erreguezoñiano (cuyo 21 aniversario es hoy, por cierto), y la otra un mágico hombre seminegro que también forma parte de esta diarrea encefálica que nos envuelve; pero con el Cala fue brutal, en poco más de un año hemos vivido situaciones tremebundas y carcajadas que resonarán por siempre en mis recuerdos, acompañados de la mejor gente que uno podría pedir, que nos han unido y han hecho que pueda compartir con él este proyecto dónde denunciar todos aquellos aspectos de esta estupida y pútrida sociedad infecta, que nos entumezcan el alma y nos mastiquen el espiritu, o simplemente, todas aquellas mierdas que nos hinchen las gónadas hasta el punto de evocarnos a escribir un puñado de líneas que nos proporcionen esa ansiada vía de escape temporal.
Todo lo que escribiese a partir de este momento lo único que provocaría sería un horrible jumekamiento a chotiko pekeño y mojaete que convertiría esta presentación, aun más, en una soberbia bazofia, así que procedo a finalizar aquí.
Lo único que preveo de este nuevo proyecto en común es magia, magia y más magia, pero sin prisas; que todo lo que aquí se sirva este en su justo punto . . . (y no como esta presentación, xD, que se me ha ido un poco de las manos, y a caido un poco en lo esperpéntico, jejeje, y por ello imploro vuestro perdón, acrecentado con la promesa de que “no volverá a pasar”)

Abrazos de Puerk´O a todos.

sábado, 12 de enero de 2008

¿Sociópata o revolucionario?

[...] Siempre he sentido, en cierto modo, una especie de afinidad con la gente de color, porque su situación es igual a la mía: nos hallamos fuera del círculo de la sociedad norteamericana. Mi exilio es voluntario, por supuesto. Es evidente, sin embargo, que muchos negros desean convertirse en miembros activos de la clase media norteamericana. La verdad es que no puedo entender porqué. He de admitir que este deseo suyo me lleva a poner en entredicho sus juicios de valor. Pero si quieren integrarse en la burguesía, no es asunto mío, en realidad. Pueden ratificar si quieren su propia condenación. Yo, personalmente, protestaría con todas mis fuerzas si sospechase que alguien intentaba auparme a la clase media. Lucharía contra el individuo descarriado que intentase auparme, desde luego. La lucha tomaría la forma de manifestación de protesta con los carteles y pancartas tradicionales, que, en este caso, dirían: "Muerte a la clase media, "Abajo la clase media". No me importaría tampoco lanzar uno o dos cócteles molotov. Además, evitaría meticulosamente sentarme junto a miembros de la clase media en restaurantes y en transportes públicos, manteniendo incólumes la honradez y la grandeza de mi ser. Si un blanco de clase media fuera lo bastante suicida como para sentarse a mi lado, imagino que le golpearía sonoramente en la cabeza y en los hombros con una maza, arrojando, con suma destreza, uno de mis cócteles molotov a un autobús en marcha atiborrado de blancos de clase media con la otra mano. Aunque el asedio durase un mes o un año, estoy seguro de que al final me dejarían todos en paz, una vez evaluado el total de carnicería y de destrucción de propiedad. [...]

Extraído del libro La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.

martes, 18 de diciembre de 2007

Piensa un poquito, aunque sea de vez en cuando...

Las modas me gustan mucho, no para seguirlas (todo lo contrario, no puedo evitar odiarlas) si no por el reflejo social que son y los curiosos efectos que producen en la masa social (entiendase por esto la porción mayoritaria de la sociedad que nunca deja de conformar y dar identidad a sí misma... ¿Se entiende?). Una moda nos hace sentir que viajamos en la cresta de la ola, que nuestros semejantes nos aprecian más, que mientras la estemos siguiendo, estamos obrando bien (falsa concepción de que el bien se encuentra en la aceptación general, ¿no creeis?) Ah, y por cierto, es muy cómodo, pues al ser aceptada por la mayoría, seguro que casi nadie te va a poner en la tesitura de que la defiendas.

Pero yo odio la comodidad. No digo que me guste ponerme gayumbos de esparto ni dormir sin almohada; yo más bien odio concretamente la comodidad moral, pues, a mi juicio, la mayor trampa en que podemos caer es en la arrogancia que nos proporciona la seguridad de que tenemos razón, sentimiento por otro lado bastante humano. Sin embargo, si no me equivoco es precisamente el razonar lo que nos hace humanos realmente y nos distancia de las bestias...

Pues como digo, las modas son más que curiosas. Por ejemplo, entre los jóvenes está de moda ser de izquierdas, lo que no puedo soportar. Y digo bien, no puedo soportarlo. Ahora bien, he escogido las palabras con cuidado y no he dicho que me moleste que ahora haya más gente de izquierdas, sino que esté de moda. La diferencia es que es muy cómodo decir que eres de izquierdas, soltar por la boca dos o tres "panfletadas" (tales como "torero asesino" o "hay que ayudar a los más desfavorecidos") y así mostrar un trasfondo moral del que, muchas veces y por desgracia, queda patente que se carece.

Y es justo por esta moda que llegan a darse muchas incoherencias en este mundo, tales como que se circule por internet un mail en el que se convoqua a la gente para una manifestación en contra del neo-fascismo (a la que en principio iría encantado) y en memoria de un antinazi (¿puede haber algo más paradójico que organizarse para pegarle palizas a hijos de puta porque éstos se dediquen justo a eso?). No quiero decir que no haya que tener respeto por la muerte de una persona, ni mucho menos, pero a mi modo de verlo, no tiene que ver una cosa con la otra.

Me considero de izquierdas, y es precisamente por esto por lo que evito muchas actividades o actitudes íntimamente relacionadas con esta ideología. Esto es porque para mí ser de izquierdas es tener un pensamiento crítico, las conductas dictadas no tienen cabida en la más abierta de las ideologías. Pues bien, si nos planteamos la cuestión de si acudir o no a la manifestación (como todo buen izquierdista debería hacer), al momento nos deberíamos dar cuenta de que es incoherente al 100%. Procedo a explicar mi línea deductiva (o inductiva, la verda que siempre las confundo):

1-El antifascismo nace por oposición al fascismo (évidement, monsieur), lo que quiere decir que se repugna de toda su ideología y basa la suya propia en contrariar los principios del fascismo (sí, ya lo sé que no es del todo cierto, pero sí en lo fundamental), llegando a un punto muy cercano al pensamiento de izquierdas. Sin embargo, no son lo mismo, pues sin los fascistas, los antifascistas no son nadie, mientras que la izquierda es una manera de ver el mundo y de entender la sociedad, no depende de nada más.

2-La manifestación, si fuese en contra del neo-fascismo y para pedir una sociedad respetuosa para con todos sus integrantes, sería una cosa bien distinta de lo que era en realidad, pues si tratamos como un mártir a alguien que pensaba que la violencia es la solución de los problemas, y que de hecho la utilizaba con estos fines, estaríamos, en otras palabras, apoyando la violencia, que a mi modo de verlo, no tiene cabida en el izquierdismo.

3-Por último, si por azar hubiese muerto un neo-fascista en vez de un antifascista, las tornas sería bien distintas y esto no es tan disparatado, pues no hablamos simplemente de una persona cuya ideología fuese contraria al fascismo, si no que practicaba la idea de que se debe patear la cabeza a macarras intolerantes, retrogrados y racistas (que también gustan de patear cabezas). No digo que no fuese inocente y que su muerte no haya sido una gran salvajada, pero si te dedicas a tener escaramuzas con descerebrados violentos, no es de extrañar que acabes mal parado. Ahora bien, si fuese una persona cualquiera, que tranquilamente paseaba o que simplemente expresaba su sipmpatía por una ideología, sería yo el primero que asistiría a tal manifestación.

Espero haber podido dejar en evidencia que los borreguismos y seguir modas nos hacen incoherentes. Por favor, menos panfletadas y mas utilizar la cabeza.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Que no me cuenten cuentos...

Nunca me han gustado los cuentos de princesas durmientes y apuestos caballeros, con su mágico romanticismo e historietas moñas, aunque he de admitir que ahora comienzo a ver que tiene su encanto y es bonito pensar que pueda ser verdad eso de "fueron felices para siempre". Pero cuanto más pasa el tiempo, más me doy cuenta de que no es verdad, de que "las niñas ya no quieren ser princesas", como un jienense escribió una vez, y que prefieren a un hijo de puta que "las trate mal, pero sea un TÍO, supongo que los mas normales somos aburrios"...

martes, 26 de junio de 2007

Los Reyes Magos no existen, a estos les queda poco...


Aun recuerdo el trauma que me supuso descubrir los regalos que le había pedido a los Reyes Magos en el armario de mi madre. Aunque supongo que es peor ver a tu padre sodomizando a un cochinillo, lo que quizá a alguien que lea esto le puede haber pasado... El caso es que no podía dar crédito a lo que veía: ¡estaba hasta el fuerte de Playmobil! Una gran desazón nublo mi corazón.


Desde aquel día muchas cosas tenían mucho más sentido:
-Si son magos, ¿porqué no les puedo pedir todo lo que me salga de los cojones?
PAFF (bofetada)
-¡Niño, esa boca, que tines na mas que 6 años! Y no puedes pedir todo lo que tu quieras porque tienen que repartir los regalos entre todos los niños del mundo...


¡Y una mierda! Lo que pasa es que, lógicamente, no se van a tirar en tu casa un mes a pan y agua porque el niño quiera la plei-ehteishon con loh dohsientoh huegoh que hay. Pero bueno, que se le va a hacer, la desaparición de la imagen de los reyes magos es una experiencia que todos los niños sufren en su camino hacia la madurez, camino que inevitablemente lleva a darse cuenta de que el mundo no es tan bonito ni tan fácil como creíamos.


Sin embargo, en este camino hacia la madurez yo he aprendido más cosas acerca de los reyes que no sabía el día que encontré los regalos, sino unos años después, al estudiar nuestro sistema político en ciencias sociales. Y es que los reyes que representan a nuestro país están funcionando en una monarquía DEMOCRÁTICA, y por lo que he oído democracia siginifica que las decisiones se toman por votación. ¿Quién elige a los reyes? Ah no, es verdad, que todos nacemos en igualdad de condiciones menos los reyes... Puedes desempeñar cualquier cargo público menos ese.


Y yo me pregunto que si teníamos unos reyes que molaban un montón y de repente nos dicen que no existen, ¿para cuándo me va a decir mi madre que los antidemocráticos tampoco existen? ¿Por qué no pusieron a los Reyes Magos a cargo de España? Seguramente porque uno era negro y eran tres maromos...a saber lo que hacían... pervertidos...


Dios salve al rey, que lo lleve al cielo junto al franquismo que le dio el poder. (Los Muertos de Cristo)