domingo, 23 de septiembre de 2007

Que no me cuenten cuentos...

Nunca me han gustado los cuentos de princesas durmientes y apuestos caballeros, con su mágico romanticismo e historietas moñas, aunque he de admitir que ahora comienzo a ver que tiene su encanto y es bonito pensar que pueda ser verdad eso de "fueron felices para siempre". Pero cuanto más pasa el tiempo, más me doy cuenta de que no es verdad, de que "las niñas ya no quieren ser princesas", como un jienense escribió una vez, y que prefieren a un hijo de puta que "las trate mal, pero sea un TÍO, supongo que los mas normales somos aburrios"...