martes, 18 de diciembre de 2007

Piensa un poquito, aunque sea de vez en cuando...

Las modas me gustan mucho, no para seguirlas (todo lo contrario, no puedo evitar odiarlas) si no por el reflejo social que son y los curiosos efectos que producen en la masa social (entiendase por esto la porción mayoritaria de la sociedad que nunca deja de conformar y dar identidad a sí misma... ¿Se entiende?). Una moda nos hace sentir que viajamos en la cresta de la ola, que nuestros semejantes nos aprecian más, que mientras la estemos siguiendo, estamos obrando bien (falsa concepción de que el bien se encuentra en la aceptación general, ¿no creeis?) Ah, y por cierto, es muy cómodo, pues al ser aceptada por la mayoría, seguro que casi nadie te va a poner en la tesitura de que la defiendas.

Pero yo odio la comodidad. No digo que me guste ponerme gayumbos de esparto ni dormir sin almohada; yo más bien odio concretamente la comodidad moral, pues, a mi juicio, la mayor trampa en que podemos caer es en la arrogancia que nos proporciona la seguridad de que tenemos razón, sentimiento por otro lado bastante humano. Sin embargo, si no me equivoco es precisamente el razonar lo que nos hace humanos realmente y nos distancia de las bestias...

Pues como digo, las modas son más que curiosas. Por ejemplo, entre los jóvenes está de moda ser de izquierdas, lo que no puedo soportar. Y digo bien, no puedo soportarlo. Ahora bien, he escogido las palabras con cuidado y no he dicho que me moleste que ahora haya más gente de izquierdas, sino que esté de moda. La diferencia es que es muy cómodo decir que eres de izquierdas, soltar por la boca dos o tres "panfletadas" (tales como "torero asesino" o "hay que ayudar a los más desfavorecidos") y así mostrar un trasfondo moral del que, muchas veces y por desgracia, queda patente que se carece.

Y es justo por esta moda que llegan a darse muchas incoherencias en este mundo, tales como que se circule por internet un mail en el que se convoqua a la gente para una manifestación en contra del neo-fascismo (a la que en principio iría encantado) y en memoria de un antinazi (¿puede haber algo más paradójico que organizarse para pegarle palizas a hijos de puta porque éstos se dediquen justo a eso?). No quiero decir que no haya que tener respeto por la muerte de una persona, ni mucho menos, pero a mi modo de verlo, no tiene que ver una cosa con la otra.

Me considero de izquierdas, y es precisamente por esto por lo que evito muchas actividades o actitudes íntimamente relacionadas con esta ideología. Esto es porque para mí ser de izquierdas es tener un pensamiento crítico, las conductas dictadas no tienen cabida en la más abierta de las ideologías. Pues bien, si nos planteamos la cuestión de si acudir o no a la manifestación (como todo buen izquierdista debería hacer), al momento nos deberíamos dar cuenta de que es incoherente al 100%. Procedo a explicar mi línea deductiva (o inductiva, la verda que siempre las confundo):

1-El antifascismo nace por oposición al fascismo (évidement, monsieur), lo que quiere decir que se repugna de toda su ideología y basa la suya propia en contrariar los principios del fascismo (sí, ya lo sé que no es del todo cierto, pero sí en lo fundamental), llegando a un punto muy cercano al pensamiento de izquierdas. Sin embargo, no son lo mismo, pues sin los fascistas, los antifascistas no son nadie, mientras que la izquierda es una manera de ver el mundo y de entender la sociedad, no depende de nada más.

2-La manifestación, si fuese en contra del neo-fascismo y para pedir una sociedad respetuosa para con todos sus integrantes, sería una cosa bien distinta de lo que era en realidad, pues si tratamos como un mártir a alguien que pensaba que la violencia es la solución de los problemas, y que de hecho la utilizaba con estos fines, estaríamos, en otras palabras, apoyando la violencia, que a mi modo de verlo, no tiene cabida en el izquierdismo.

3-Por último, si por azar hubiese muerto un neo-fascista en vez de un antifascista, las tornas sería bien distintas y esto no es tan disparatado, pues no hablamos simplemente de una persona cuya ideología fuese contraria al fascismo, si no que practicaba la idea de que se debe patear la cabeza a macarras intolerantes, retrogrados y racistas (que también gustan de patear cabezas). No digo que no fuese inocente y que su muerte no haya sido una gran salvajada, pero si te dedicas a tener escaramuzas con descerebrados violentos, no es de extrañar que acabes mal parado. Ahora bien, si fuese una persona cualquiera, que tranquilamente paseaba o que simplemente expresaba su sipmpatía por una ideología, sería yo el primero que asistiría a tal manifestación.

Espero haber podido dejar en evidencia que los borreguismos y seguir modas nos hacen incoherentes. Por favor, menos panfletadas y mas utilizar la cabeza.