viernes, 18 de mayo de 2007

De falsos altruísmos y otras hipocresías...

Es casi hilarante la facilidad con que engañamos. Nos engañamos los unos a los otros, los otros a sí mismos, intentando ceñirnos a lo que queremos creer y a lo que política y socialmente es más correcto decir, hacer y pensar. Y es que desde que hace ya siglos se pusiera de moda que los señoritos fuesen buenos, transigentes e incluso qenerosos con sus jornaleros (análogos en funciones y estatus a los esclavos romanos), y empezaran a coger buena fama, llegando a ganarse la gracia y el favor del populacho, mientras seguían siendo, sin que nadie se quisiera percatar de ello, los unicos culpables y beneficiados de su miserable situación, la costumbre de quedar bien arraigó en nuestra cultura. Ya entonces se engañaba la gente a sí misma, queriendo creer que había alguien que se portaba bien con ellos y les daba regalos y hacía favores por puro altruísmo, porque había sido tocado con la gracia de Dios y sus buenas acciones no tenían segundas intenciones. No era cómodo para nadie plantearse que tal vez el único objetivo que se perseguía era precisamente ése, infundar la sensación de que eran buenas personas, protectoras y paternalistas, y así conseguir la incondicional fidelidad de sus siervos.


Como decía, esta moda forma parte de la idiosincrasia de este país desde hace ya mucho, y nunca cesan de aparecer personajes (ya sea nuestra querida reina visitando a los cancerosos a un hospital que se llama como ella u otro individuo cualquiera que se cruza en nuestras vidas día a día) que inventan que todo aquello beneficioso para tí que derive de sus acciones lo han hecho por gusto, sólo porque quieren lo mejor para tí. Mentira. No está en nuestros instintos ni en los de ningún animal que sea el altruísmo quien nos guíe al actuar, ni siquiera el amor, nada más alejado de la realidad: el motor del mundo es el egoísmo, por el que toda acción queda justificada (no por justa, sino porque es el que explica la motivación). Cierto que a mí, como a muchas otros, me encantaría concebir al amor como la única motivación para hacer las cosas, como ya hiciera mi madre en los 60 y 70. Pero siendo realistas, esa forma de pensar sólo cambió la concepción de las cosas, no las cosas en sí.



Puede que penseis que soy demasiado negativo por decir todo lo esto y, sobre todo, a tan temprana edad; quizá pueda parecer que estoy desengañado de la humanidad y que el eslogan punk "No future" lo repito cada mañana al mirarme en el espejo como si de mi credo se tratase. Sin embargo, lo único que pasa es que no me gusta engañar, menos aún a mi mismo; por ello, cuanto antes sea sincero conmigo y con la forma de ver la realidad, mejor. Claro que pienso que hay gente que no actúa sólo por intereses, sino que también lo hace porque le gusta ayudar al prójimo. Y resalto "le gusta" porque es la clave de lo que pienso, porque la gente que tiene una revelación divina y se mete en una ONG a trabajar en países en vías de desarrollo, no lo hace únicamente por ayudar desinteresadamente, sino también por el orgullo de la realización personal y por sentirse útil, porque le gusta la felicidad que a sí misma le reporta. Pero claro, me olvidaba de que eso conllevaría suponer que es egoísta, actúa en propio beneficio, y eso está muy mal visto hoy en día. No se muy bien porqué...


No quiero en ningún modo decir que las buenas acciones son vituperables sólo porque, según mi punto de vista, se hagan por egoísmo; muy al contrario, me parecen por encima de todo muy loables. Sólo me gustaría que llamasemos a las cosas por su nombre y perdiésemos el miedo a ser sinceros con nosotros mismos, dejasemos de engañarnos, y, en definitiva, a dejasemos de decir, hacer y pensar únicamente lo que es política y socialmente correcto.

Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto como pudo ponerse mi pijama. (Groucho)

1 comentario:

Anónimo dijo...

El egoísmo está fatalmente visto socialmente, pero prefiero ayudar y ser voluntaria en una ONG (sin que nos quiten los puestos de trabajo por favor) y todo sea por esa felicidad que me reporta y por lo bien que me siento y ese egoísmo innato en cada ser humano, y que me critiquen por ser una egoísta, a ver como este mundo y esta sociedad se va pudriendo poco a poco.

Aún me queda mucho para ponerme al día de tus escritos, pero poco a poco.

De nuevo encantada de leerte criaturilla!!!

Mumu!